Quiero compartir con todos vosotros una de las mejores experiencias que he tendido viajando. Fue mi viaje a Japón. No os voy a contar el viaje en sí, sería larguísimo, sino la impresión que me traje de ese país, tan diferente al nuestro en costumbres y cultura. Visita de templo

Lo primero que nos llama la atención aún en el aeropuerto son los retretes. Sí, todo el mundo ha oído hablar de ellos, pero hay que conocerlos. Higiénicos, limpios donde vayas y… japoneses, con sus chorritos de agua y calorcito por todas partes.

Japón tiene casi siete mil islas, más concretamente seis mil ochocientas cincuenta y dos. Así que después de un viaje de no sé cuantísimas horas, parece que hemos pasado alguna especie de túnel del tiempo. Todo es muy distinto, y no por el aspecto, que algo sí, sino por su “ambiente”. Todo es distinto y te das cuenta en el primer paseo que nos dimos en Narita, la patria chica de Shin-chan, para los que lo conozcáis. Los contrastes son brutales. Puedes estar a la puerta de un edificio moderno, una tienda de última tecnología y el edificio de al lado es un templo antiguo de más de 10 siglos o un cementerio. Por cierto, los cementerios suelen ser pequeñitos y lo que se supone las sepulturas muy reducidas. Leímos que se entierran de pie.Centro de Tokio

 

Esto ocurre lo mismo que en Narita, en Tokio, Kioto u Osaka, por nombrar grandes urbes japonesas.

trabajando el pescado Narita

En la foto vemos desde la calle a “unos cocineros” preparando anguilas crudas-vivas. Las sacan de un cubo de agua llena de estos bichos, y aún vivos los filetean, los cortan y preparan una especie de pincho moruno (sería pincho nipón), lo meten en una salsa y listo para comer. ¡Lo que les gusta a los japoneses el pescado crudo!

Otra cosa que llama mucho la atención es el uso de mascarillas tan de moda hoy en día en el mundo entero. Allí muchísimas personas las utilizan de modo cotidiano. Curiosamente los niños pequeños que acompañan a padres con mascarilla, no la llevan. Y eso sí, en la calle no se ve absolutamente nada tirado por el suelo. Siempre está como recién barrido. Y no hablo de pueblitos pequeños, en la misma Tokio, es así. No se puede fumar por ningún sitio a excepción hecha de los lugares habilitados para ello. En la calle hay lugares acotados provistos de ceniceros, y aun así, alrededor de los ceniceros todo está limpio, como pueda estar una vivienda.

Les gusta los uniformes. Cualquier empleado en la calle va uniformado. Trabajadores de construcción, ayudantes de parking. Sí, hay dos o tres persona a las salidas de los parkings que te facilitan la salida, y por supuesto uniformados. Lo que no se ve es policía por ninguna parte. Hay unas especies de quioscos grandes que parecen ser salas de pantallas. Ahí sí que hay alguno controlando, de donde deducimos que la ciudad está cubierta por cámaras.

Se puede pasear tranquilamente a cualquier hora del día o de la noche. La seguridad es prácticamente absoluta. A pesar de que pulula por la calle millones de personas, no te topas con nadie. ¿cómo se consigue? Ni idea, pero es así. Templo en ciudad Llovía mucho y nos tocó comprar unos paraguas. Los más vistos por allí son transparentes, así los compramos transparentes, casi de juguete, muy ligeros. Ahora toca cruzar la calle y… pasos de peatones; se respeta la luz roja (una mano roja en actitud de alto). Todo el mundo, absolutamente todo el mundo lo respeta. Si llegas a la primera fila, la segunda no te agobia, no se arrima, no te empuja. Respeto máximo. El más famoso paso de peatones es el Scramble Kousaten cerca de la Estación de Shibuya, pero todos tienen pasos en diagonal. Muy práctico. Y a pesar del cruce de tantas personas, seguimos sin toparnos con nadie.

Y ahora ya toca hablar del medio de transporte por excelencia en Japón: el tren. tren japon

Es muy caro, como todo en este país. Sobre todo para los japoneses. Los extranjeros tenemos una ventaja. Podemos disponer de la Japan Rail Pass. Es una tarjeta que hay que adquirir en el país de origen, que no es barata, pero que te sirve para todos los viajes que hagas, en la agencia de viajes te la gestionan. Si haces sólo dos, te sale muy caro, pero si lo usas todos los días, queda más que amortizada. Eso sí, hay que ir a la oficina de una estación a regularizar esta tarjeta. Una vez regularizada, se compra con ella el billete (gratis) y a viajar.  Rafa en el tren Aquí me tenéis a mí en un tren de los normales, de los que en España llamaríamos de cercanías. Éste no es especialmente caro.  Pero bueno, con la tarjeta, lo es menos.

Nosotros queríamos viajar en el tren bala. Por más que miramos no encontrábamos ese tren, hasta que nos enteramos que lo que nosotros llamamos tren bala, allí se llama SHINKANSEN.

Pues bien, vas a la taquilla, enseñas tu Japan Rail Pass, te dan el billente que deseas y al andén correspondiente. Si tu tren sale a las 14,02, no preguntes si sale a las 14,00. Te miran con cara de japonés y te niegan al tiempo que te dicen, “no, 14,02”. En su cabeza el redondeo no existe. Son tan exactos y puntuales que puedes poner el reloj en hora según da la salida del tren el jefe de estación.

Vagón de tren japon

Acudes a tu andén, y dado que hay varias empresas y trenes distintos, en el suelo tienes marcado dónde paran las puertas de cada uno de ellos. Vas a tu raya, a tu vagón y puedes estar tranquilo, que tu puerta parará allí. La cola de espera está marcada en el suelo y ningún japonés intentará colarse ni meter prisa ni nada por el estilo. Respeto absoluto. Un empleado uniformado espera la llegada y lo recibe con una reverencia. Luego os cuento más de las reverencias.

Entras en el vagón el silencio es casi sepulcral. Respeto absoluto y… ESPACIOSOS. A pesar de tener portaequipajes en la parte superior y en los extremos de los vagones, nadie los usa. Los lugareños llevan su maleta en el espacio que queda entre sus rodillas y el respaldo anterior. Los vagones tienen lavabo, retrete. Incluso cabina de teléfono fijo.

Todos los nipones viajan con su teléfono móvil, jugando, chateando o lo que hagan; eso sí, en silencio y si tienen que hablar, se cubren la boca y no se les oye.

El revisor pasa a menudo, controlando que todo esté bien, y cada vez que entra o sale de un coche, la reverencia no falta. En las pantallas y por megafonía se mandan los mensajes de próxima estación en japonés, chino, coreano e inglés.

LOS TEMPLOS son ante todo muy numerosos.

Los hay por todos lados. Suponemos que de varias religiones, pero de eso no entendemos, así que me limitaré a lo que nosotros apreciamos.Templo Japón

De entrada, y por lo que leímos, no sólo se considera templo al edificio, sino a todo el recinto de alrededor. Se sabe porque a la entrada de cada recinto hay un “tori”. Creo que en los sintoístas, que son los más numerosos. El tori es esa especie de arco, hecho de madera o piedra. Os dejo una foto de Fushimi Inari. Este santuario tiene la peculiaridad de que tiene tal cantidad de toris que se forman túneles de kilómetros. Todos de color naranja y con escritura. No es lo normal. Lo normal es un tori, un recinto más o menos grande, muy tranquilo, con mucha paz y un edificio más o menos grande. No tienen interior, es como un altar grande y profundo, pero no se entra dentro.

Humo templo  agua templo japon

En los pórticos (si es que se pueden llamar así) hay unos braseros con brasas que desprenden humo y unas fuentes. Los religionarios cogen el humo y se lo echan por todo el cuerpo y van al agua, se enjuagan (no beben) y se lavan manos y cara.  Después suben al templo propiamente dicho y con una cuerda, tocan un cascabel, campana o gong que está en el techo. Dan dos o tres palmadas, dos o tres reverencias y… se acabó. Ya estamos rezados. También hay lápiz y papel para escribir algo y dejar el papel. Supusimos que eran deseos o algo parecido.

La comida es… japonesa.

Comida Japonesa A mí no me gusta nada. Comen con palillos y el famoso sushi para ellos es comida rápida. Lo llevan en sus mochilas para cuando les da hambre, o se lo dan a los niños como aquí nosotros el bollicao. Eso sí que me parece más sano. Lo sacan de su envoltorio, comen una pieza de fruta y por supuesto, los papeles y mondas, a la mochila. Nada, absolutamente nada tiran. Pero tranquilos, hay restaurantes de franquicias europeas y la carta tiene fotos para que sepas lo que te puede apetecer.

Maquina comida Ojo en esos restaurantes tradicionales que se come en la barra. A la puerta hay unas máquinas expendedoras (por todas partes las hay) pero cada botón es un plato y pulsas los que te apetecen, te sale el ticket y ya puedes entrar a pedir con ese papel. Complicadísimo enterarnos cómo funcionaba. Pocos japoneses hablan inglés y pocos españoles hablan japonés.

 

Restaurante japones

Otra cosa que llama la atención son los niños. Sean de la edad que sean, no dan nada de guerra, ni se les oye ni corretean por ninguna parte. Junto a su progenitor y sin rabietas ni antojos. Sus padres les hablan bajito, no necesitan gritarles ni reñirles.

Las reverencias se dan constantemente. Siempre responden, pero nosotros debemos de hacer sólo una, porque su costumbre es que la última tiene que hacerla el que está en su casa, territorio, trabajo, etc. Por eso a cada reverencia que nosotros hagamos ellos van a responder. Nos podemos estar así todo el día.

Creo que me he extendido mucho, así que voy a terminar no sin antes comentaros que aquellos contrastes que os comenté al principio, no existen en Hiroshima. Normal porque quedó destruida por completo con la bomba atómica.  Hiroshima

Si queréis saber algo más, de las ciudades que visitamos (Narita, Tokio, Nikko, Kioto y alrededores, Osaka e Hiroshima), de los ryokan, hoteles tradicionales que se duerme en el suelo y con paredes de papel (hicimos una noche en uno), geishas o alguna cosa en la que no haya entrado, no dudéis en preguntar a mi o a Lorea de Tempo Tours.

También estoy a vuestra disposición para aclarar o ampliar información en lo que yo pueda ayudar.

 

Rafael Sánchez