Gracias a Dios, tengo amigos en muchas partes del mundo, lejos muy muy lejos  y en una ciudad cercana, amable y que ahora he descubierto que también es muy interesante, en Zamora.

Vista de Zamora

Además he tenido la suerte de conocerla de la mano de una Zamorana, por lo que ha sido todo un lujo.

Claro, que yo tenía la idea de que al ser una ciudad pequeña, con un casco histórico muy definido y recogido, en un día lo podría ver casi todo.

Pues no. Me hubiera tenido que quedar por lo menos una noche para poder disfrutarla. Por eso este artículo lo he titulado Zamora Express con el firme propósito de volver, no tardando, y contar todo lo que me ha faltado de ver.

Desde Valladolid, he tardado en llegar una hora y cinco minutos. Aparqué en un parking que está cerca en el parque  de La Marina Española, que es donde había quedado con mi amiga Clara.

Es un lugar fantástico para empezar a conocer el casco antiguo.

Zamora es una ciudad que por lo menos ha tenido tres murallas, de las que conserva trozos de cada una de ellas en diferentes lugares de la ciudad. Desde el parque, entramos en la calle Santa Clara, una calle peatonal que antiguamente era una de las puertas de entrada a la ciudad. Es una calle comercial pero con la peculiaridad que tiene unos edificios modernistas increíbles. Zamora pertenece al exclusivo grupo de municipios que forman La Ruta Europea del Modernismo. Un estilo que se caracteriza por las líneas curvas, diversidad de materiales, contrastes de color y la decoración animal y vegetal.

Seguimos por la calle Santa Clara que además de los edificios, como el Gran Casino de estilo modernista, como no podía ser de otra manera, edificado en el año 1905,  tiene cantidad de plazas que se abren y ofrecen rincones bien chulos. La Plaza de Zorrilla, la de Sagasta o la de Santiago sin ir más lejos. Entramos en la Iglesia de Santiago del Burgo, un tempo de estilo románico de finales del siglo XII. Mantiene su estructura original de tres naves, típica del románico.

Pasamos delante de la Iglesia de San Vicente, otro templo románico de la ciudad, del siglo XII/XIII,  pero éste además es Monumento Nacional desde 1961.

Continuamos hasta  la Plaza Mayor, donde está la Iglesia de San Juan de Puerta Nueva. Tengo que reconocer que yo no sabía que a Zamora se la conoce como la ciudad del Románico. Ésta iglesia del siglo XII tiene el rosetón más elegante del románico zamorano.

Calle Balborraz, Zamora

 

Desde esta plaza sale la calle de los Herreros que está llena de bares y restaurantes. Pero hay calles muy bonitas por todo el entorno como la de la fotografía la calle Balborraz, una de las más antiguas y que fue entrada a la ciudad desde la judería.

Continuamos nuestro paseo,  pasando delante del Teatro Ramos Carrión de Zamora y del Parador de Zamora que está en un precioso palacio renacentista del siglo XV.

 

Finalmente, con todo esto ya habíamos hecho algo de hambre y me llevó a comer a una de los tantísimos restaurantes que hay. Comimos fenomenal, como no puede ser de otra manera en Castilla y León.

Ya después de comer, Clara me llevó a ver el Mirador del Troncoso donde las vistas al Río Duero no te dejan indiferente.

Mirador Troncoso, Zamora

A continuación, subimos a ver la Catedral y el Castillo medieval donde estableció su residencia y fortaleza la Infanta de León Doña Urraca, aunque solo lo vimos por fuera porque si no no nos daba tiempo a más. Tengo que volver obligatoriamente porque en un edificio junto a la catedral, al que llaman la Casa de los Gigantes, está el museo del escultor Baltasar Lobo, que aunque vimos varias obras que están distribuidas por la ciudad, creo que tiene que ser un museo muy atractivo.

Castillo, Zamora

También me enseñó  la Puerta de la Traición que ahora se llama Portillo de la Lealtad, por eso de que, aunque la historia sea la misma, depende quien lo mire es una cosa u otra. Cuentan las crónicas que por ésta puerta entró Vellido Dolfos, un noble leonés del siglo XI, perseguido por el Cid. Le perseguía por haber asesinado a Sancho II de Castilla que quería conquistar Zamora y Vellido mantenía su fidelidad a Doña Urraca.

Bajamos al barrio de Olivares, junto al río Duero, para visitar sus aceñas, molinos tradicionales restaurados que aprovechaban la fuerza de las aguas. Además, ahora, hay unas barcas de remos que te las prestan para dar una vuelta por el río. Muy interesante para ir con niños y con no tan niños, claro.

Y después nos fuimos al otro lado del río a ver el “skyline” de Zamora. Si Nueva York tiene “skyline” pues Zamora también.

Castillo y Catedral, Zamora

Pasamos por el Puente de los Poetas donde encontré unos paneles informativos sobre las aves que podemos ver y escuchar en esta parte del Río. Es un paraje espectacular, como el resto de las riberas a su paso por la ciudad, para los ornitólogos de todo el mundo. Aves de las que has escuchado hablar en diferentes documentales, aquí las puedes ver y oír, papamoscas cerrojillo, abubilla, garza real, águila calzada, gorrión molinero y muchas más. Hay varias rutas para aprender sobre ellas también.

Cartel aves, Zamora

Zamora, al igual que Valladolid u otras ciudades del interior, tiene playa. La de los Pelambres. Lo mejor que tiene es que es un paseo precioso en medio de la naturaleza. Paseamos desde el Puente de los Poetas hasta el Puente de Piedra, donde además hay otras Aceñas (estas no visitables de momento) y otra isla donde habitan cantidad de animales.

Ave Zamora

Ya se me echaba la tarde encima y tenía que volver a Valladolid por lo que dando un paseo regresamos al parque de La Marina Española donde tenía el coche.

Como veis me faltan varias Rutas, la Monumental, la del Modernismo, visitar los museos tanto el de Zamora como el Etnográfico de Castilla y León, visitar las principales iglesias, el castillo y la Catedral. Hacer alguna Ruta ornitológica o alguna geológica porque Zamora está sobre una roca y las piedras tienen mucho que contar, si te lo cuenta un geólogo, claro.

Y lo más importante, perderme por esas preciosas calles que he podido vislumbrar por el rabillo del ojo.

Así que definitivamente tengo que volver a ver esta increíble ciudad. O vuelvo varias veces o tengo que hacer alguna noche porque, tiene mucho que ofrecer al visitante.

Puente de piedra, Zamora